La facultad de imaginar no es requerido por la esencia de mí mismo, es decir de mi espíritu. Aunque desapareciese aquel, yo permanecería sin duda tal como soy ahora, es decir, la imaginación y quien soy yo, como dos cosas diferentes. Aquel depende de una cosa diferente de mí.
La mente se concentra en si misma.
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